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AJEDREZ ESCOLAR
UN ENFOQUE DISTINTO

Los profesores de ajedrez, a partir de nuestra práctica docente, nos hemos ido adaptando a las exigencias de las instituciones en las que nos desempeñamos. Círculos de ajedrez, sociedades de fomento, empresas, colegios secundarios, escuelas primarias, jardines de infantes, instituciones de salud o de recuperación; en todos estos lugares han sido jugadas partidas de ajedrez. A todos ellos llevamos nuestra praxis. Y cada uno de ellos ha atravesado nuestra praxis con las reglas y objetivos que les son propios a estas instituciones. Sacar campeones, entretener a personas de la tercera edad, ser un simple divertimento o intentar tener un carácter formativo, todos son objetivos absolutamente legítimos, pero distintos.

Cuando nos preguntamos para qué enseñamos ajedrez en las escuelas y decidimos el perfil de la actividad, nos corremos del lugar del ajedrez deportivo, del que intenta formar campeones, aquel donde el triunfo es el único objetivo.

Para nosotros, el juego de ajedrez es una herramienta para que los alumnos ejerciten su capacidad de analizar racionalmente, para que aprendan a pensar desde el lugar del otro, del contrincante, y asuman las bondades o defectos de cada jugada, por haber sido esta una decisión propia.

De esta manera, con el ajedrez escolar, esencialmente diferente del ajedrez deportivo, intentamos convertir al tablero y a las piezas en una maqueta para la toma de decisiones.

Al ser un juego donde casi no interviene el azar, no es posible aducir mala suerte, o que la distribución inicial de fuerzas ha sido inequitativa. Cada vez que el niño toma la determinación de hacer tal o cual jugada, pone en marcha funciones inherentes a la inteligencia, como comprender e inventar.

¿Qué es lo que un chico que está jugando tiene que comprender?

Esencialmente los planes que tiene el otro, qué objetivos persigue con sus jugadas. Por supuesto que esta tarea no es sencilla, que no se da espontáneamente. Es fruto de un paciente trabajo, donde a medida que se van incorporando nuevos contenidos, éstos pueden tanto ser utilizados a favor o pueden ser anticipados en los planes del contrincante.

¿Qué es lo que un chico que está jugando al ajedrez tiene que inventar?

En principio tiene que inventar un plan de juego, tiene que pensar una serie de jugadas con un sentido, de la misma manera que cuando dicen una frase, las palabras tienen que tener relación entre sí para que tengan un sentido. Las jugadas en ajedrez tienen una estructura similar al de las palabras.

Ferdinand de Saussure, cuando hace un paralelo entre el sentido que toman las palabras dependiendo de su ubicación dentro de una frase, lo asemeja a la relación que toman las piezas en una partida de ajedrez cuando interactúan entre sí, y de la misma manera que si quitamos una palabra la oración cambia de sentido, si quitamos una pieza del tablero cambiamos todo el sentido de la posición.

Creemos que el trabajo que realizan los alumnos mientras juegan al ajedrez es descifrar el sentido de la posición, realizar operaciones evaluando la cantidad de material que hay sobre el tablero,mantener un estado de concentración necesario para no perder la hilación de la partida, y ejercitar su memoria, porque en el ajedrez los errores tienen un carácter eminentemente constructivo.

Mas allá de que estamos ante un juego donde cada uno es responsable de sus actos, y su único beneficiado o perjudicado, podemos pensar al juego desde el lugar de la socialización. Hemos observado en varias oportunidades que en escuelas donde se manifiestan altos niveles de agresión, la introducción de un elemento que sea capaz de canalizar estos impulsos a través de un juego simbólico, logra transformar esta agresión en agresividad simbolizada.

Los objetivos del Sistema Educativo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que, explicitados en el Diseño curricular vigente plantea a la competencia deportiva dentro de la escuela como un esfuerzo permanente de la creatividad docente en pos de crear situaciones de juego diversas con variaciones de equipos en los que jueguen todos, no sólo los mejores, de promover encuentros en los que predomine una actitud amistosa. En fin, el Diseño nos insta a los docentes a buscar las formas de aportar las propuestas adecuadas según el conocimiento de sus alumnos y de aportar también los elementos de análisis para que cada niño, cada alumno, valorice el papel del juego, el aprovechamiento de lo aprendido, sus progresos, el respeto por todos, tanto dentro como fuera del campo de juego. En este contexto, el resultado no será el único aspecto a evaluar

Al considerar beneficiosa la práctica del ajedrez por el tipo de pensamiento estratégico que desarrolla el niño durante la partida, no debemos limitarlo a los que juegan mejor, como sí hace una entidad deportiva.

Si el ajedrez escolar es beneficioso para los chicos, todos deben acceder a él. Y la principal característica del ajedrez escolar es lograr que todos los alumnos salgan de la escuela teniendo las herramientas necesarias para poder jugar una partida, o poder analizar una situación de la vida diaria con una razonamiento lógico.